12 de abril de 2013

Del 'brunch' al escrache, ¿toda la culpa es de Thatcher?


Ayer tuve la oportunidad ver un Código Fuente Audiovisual, un formato híbrido entre conferencia y proyección que creó Embed.at y que el Festival Zemos98 suele programar en sus distintas actividades. Esta vez el invitado era Isidro López, del colectivo Ecos del Geto y que también formar parte de Madrilonia. En su intervención hizo referencia a la obra 'Planetas de Ciudades Miseria' de Mike Davis, sociólogo marxista californiano, autor de algunos de los textos más incisivos sobre los efectos de la política neoliberal en las grandes urbes. López vincula las condiciones de vida extrema de los habitantes del esos macrogetos con las propuestas musicales más potentes de la actualidad. Estilos como el reggaetón, la cumbia y el kuduro, por citar los más conocidos, que reinventan el concepto de música política hasta ahora instaurada en "el mundo desarrollado" (mundo occidental blanco por simplificar) y en el que siempre se consideró música política a las manifestaciones musicales con contenido como pueda ser la clásica canción de autor, el punk o el hardcore.

 No obstante, esa concepción ha cambiado radicalmente. Es así como López vinculaba la cultura rave de Inglaterra, el techno industrial de Detroit, o los estilos antes citados como las nuevas vías de expresión y explosión política y social del mundo. Tomando como referencia la obra de Davis, López explicó que, pese a que los habitantes de estas áreas urbanas hiperdegradadas representan ya la clase predominante en el mundo, continúan invisibilizados. El autor del código fuente marcaba también el acento en la importancia comunitaria de estas corrientes artísticas, una música que se escucha en el espacio público, muy vinculada al barrio; a la comunidad, y con un absoluto valor identitario. 



Vans contra Converse, Pc versus Mac

Me permito asociar lo que escuché ayer con uno de los libros que más interés me suscita en estos momentos y del que recomiendo leer la reseña de Víctor Lenore para Rockdelux. En 'Chavs, la Demonización de la Clase Obrera', Owen Jones viene a explicar cómo los poderes fácticos fomentan el odio de los más pobres hacia los más pobres para anular su fuerza y mantener intacto su poder. Jones se apoya en un estudio de referencia y que me resulta descorazonador 'Desigualdad, un análisis de la infelicidad colectiva' de Wilkinson y Pickett. Este ensayo habla sobre cómo en los países con diferencias económicas tan polarizadas sus ciudadanos son más infelices. Esa infelicidad no sólo afecta a los más vulnerables, los pudientes también son víctimas de la desigualdad y suelen sufrir episodios de ansiedad, adicciones y conspiranoias varias.

'Lo tengo todo Papi': genealogía de lo hipster o cómo vaciar de contenido un montón de cosas que me gustan

 Todo este rollo que me he marcado viene a que si uno todas estas tesis, confirmo lo que todos observamos hace tiempo, pero a lo que no prestamos importancia o simplemente pasamos por el haro por comodidad: lo hipster fagocita las expresiones sociales y culturales más puras y radicales y las anula, las vacía. Estos vídeos en los que el reggaetón forma parte de campañas de publicidad de una red social y de una marca de ropa son ejemplos evidentes. 

M I R A N D A B Y D M N T I A _miranda_makaroff_ lydia_delgado_ss13 from DMNTIA on Vimeo.



Me permito varios comentarios al respecto. Primero, desde "lo hipster" nos decían que estas músicas son de mala calidad (nefasta producción, poca originalidad, monotonía rítmica) y que, además, son degradantes porque son violentas, machistas y con una estética que hasta ahora no cuadraba con la elegancia moderna. Luego, desde lo más underground de la crítica musical, la crítica con conciencia de clase heredera de los estudios culturales, se reivindica su función social, la potencia y la fuerza de sus ritmos y sus letras y la necesidad de liberarnos de prejuicios occidentales a la hora de abordarla. Vamos, poco a poco se ha procedido a la 'intelectualización' (¿Me he inventado la palabra?) de estos géneros musicales de la calle. ¿Cuál es el paso siguiente? ¿Estamos ya en la era del reggaetón hipster? Primero evolucionamos del plato redondo al cuadrado, luego del bar minimal al bar de viejos y ahora qué... 

Un 'Tsunami de banalidad': la generación de lo productivo y la autoindulgencia del "piensa en positivo"

Pues ahora viene lo que Kiko Amat (ya sabéis que tengo debilidad por él) llama moderno, pijos y de
derechas (o de izquierdas. que hay mucho revolucionarios de sofá y twitter) y que Lenore (siempre Lenore) sabe captar también en este reportaje para El Confidencial sobre contracultura de derechas. De este fenómeno también se ha ocupado Meredif Haaf en 'Dejad de lloriquear: sobre una generación y sus problemas superfluos' y a la que Amat pudo entrevistar:
Un buen ejemplo de ello fue el juicio a Pussy Riot en Rusia. De repente, todo el mundo en la red era un experto en política y legislación rusas, y todo el mundo sabía qué estaba sucediendo, y quién tenía razón, y lo que iba a suceder. Pero en el instante en que terminó el juicio, el 99% de la gente dejó de hablar del tema y se acabó el twittering. Todos los expertos sobre Rusia habían cambiado ya de área de conocimiento, según parece. 
La gente se define por cómo es su vida privada y profesional. Eso es lo que comunican en todo momento. Y lo que me preocupa es que es algo muy autoindulgente. Es un comportamiento narcisista más propio de niños en proceso de aprender. En un niño se trata de narcisismo saludable, porque les está ayudando a desarrollar la conciencia del Yo, pero en un adulto esa tendencia debería haber desaparecido; el individuo debería ser capaz ya de diferenciar entre lo que es relevante y no relevante para el público. 
 No hay una idea detrás de lo hipster, más allá de demostrar que puedes ganar todo ese dinero. Son solo símbolos y estética, pero por lo que veo sin significado alguno. El prestigio en ella se basa en ser capaz de nombrar muchas referencias culturales, pero sin relacionarse demasiado con el significado real que poseen, o su contexto.

25 de marzo de 2013

'Les inrockuptibles': la música no sabe de prejubilaciones

Estos meses han sido más de una las conversaciones con amigos sobre el empuje que un buen número de músicos sexagenarios han dado entre el 2012 y 2013 en lo que a novedades discográficas se refiere. Los mayores siguen dando guerra    Mirad a Dylan y sus cien concierto al año o a Iggy y sus transfusiones sanguíneas    y, lo mejor, siguen dando clases magistrales más allá de hypes y tendencias. Bob Dylan, Leonard Cohen, Lou Reed, Tom Waits, mi adorado Neil Young... la lista es interminable. 

Abel Hernández escribía esto en su blog de El Cultural: "Quizás estemos asistiendo a un fenómeno singular sobre el que posiblemente no se haya prestado demasiada atención: el envejecimiento en plenas facultades del músico de rock y lo que ello conlleva de cara a sus maneras de enfocar la música, así como la posibilidad de que la media de edad de quienes son seguidores y crean en tal forma de arte vaya creciendo cada año".



Estos son mis regresos favoritos: 


El duque blanco no pierde su vigor roquero
Bowie se da la vuelta a sí mismo en su trigésimo álbum de estudio, lanzado en su 66 cumpleaños por sorpresa, y grabado por Tony Visconti en Nueva York. The Next day tiene ya referencias expresas en su portada a trabajos anteriores como Heroes y es un mix completo de la fuerza de las guitarras de la etapa setentera con algunos toques glitter. Mis favoritas: I'd rather be high y You feel so lonely you could die. 
                                             




Nick Cave y unos Bad Seeds cada vez más expansivos
"Me transformo, vibro, resplandezco, vuelo...mírame, estoy volando", dice Nick Cave en Jubilee Street, el éxtasis hecho canción de Push the sky away, otro disco más de literatura corrosiva tras su escarceos con Grinderman. No llega a los 60 (55), por lo que se me escapa temáticamente de mi teoría de músicos y prejubilaciones. Es uno de los grandes, claro está. 

Bill Fay: La justicia poética y el retorno del Salinger cantautor
41 años ha habido que esperar para poder escuchar el nuevo disco de Bill Fay, ese músico de minorías admirado por personalidades como Jeff Tweedy y otra historia de miopía musical de las grandes compañías de discos. Life is people es el disco de 2012. 









De la mística a la crisis mundial: Van Morrison sí toma partido
Born to sing: no plan b es el 35 álbum de estudio de Morrison en solitario y está editado en el mítico sello Bluenote. Dice Morrison en una entrevista en ABC que nunca ha sido músico protesta, pero este trabajo circula en las letras en una misma idea: el dios dinero y cómo el capitalismo voraz ha puesto en jaque nuestro sistema de creencias. Blues de freno y marcha atrás. 

La eterna pedasilla hawaina
Scott Walker explicaba así (con la expresión una eterna pesadilla hawaiana) en una amplia entrevista en la revista Wire cómo había enfrentado el trabajo de composición, del aplaudido Bish Bosch. Walker vuelve con un disco difícil  qué novedad- . El Bosco, Atila, Gorvachov son algunas de las referencias que ha citado el artista. Yo sigo escuchando peos (me niego a escribir pedos) en la segunda canción.